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 Anónimo
21/02/2021 9:50 pm
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El inicio de la década de los cuarenta abre en España un periodo de incierta expectación. La guerra civil ha concluido, y todos se aprestan a vivir una nueva época, que no deja pasar por alto cuanto se refiere a la industria cinematográfica. La nueva administración se hace con el control del sector, y le aplica sus rígidas medidas de protección, tanto ideológicas como económicas.

El cine español de los cuarenta se siente aprisionado en un estrecho camino del cual difícilmente logra salir. Contadas excepciones permiten concebir esperanzas de que sea posible lograr estimables trabajos. Algunas producciones pertenecientes al género de la comedia o algunos títulos de Edgar Neville, José Luis Sáez de Heredia, Antonio Román, Juan de Orduña, Rafael Gil, Luis Lucia o Carlos Serrano de Osma sirven a tan reducidas aspiraciones.

Aunque se trate de un exiliado, Luis Buñuel no fue ajeno a la evolución de la dictadura, regreso a España a rodar en los sesenta cuando el régimen cambio a un sistema más aperturista.

Al finalizar la segunda guerra mundial Buñuel dejo Estados Unidos y se traslado a México donde conoció a Oscar Dancigers, introduciéndose en la industria mexicana muy poderosa en lo económico y repleta de de maravillosos cineastas y excelentes intérpretes.

Aunque Gran Casino (1947), con Libertad Lamarque y Jorge Negrete, resulto un fracaso, su siguiente entrega El gran calavera (1949) fue más elaborada, con Fernando Soler como eje principal del ocaso y renacer de una familia. Tras estas experiencias Buñuel avanzo hacia el realismo social de Los olvidados (1950) donde retrata la desesperanza de unos personajes que viven en la calle y se ahogan en la miseria más brutal. Logro el premio en el Festival de Cannes a la Mejor Dirección. Ese mismo año dirigió Susana (1950).

El primer paso que dio la industria del cine español en los cuarenta fue recuperar todos aquellos proyectos inacabados y, al mismo tiempo, reestrenar los éxitos que dominaron la pantalla antes de la contienda. Así junto a la reposición de sonados títulos del cine republicano como Morena Clara o La Verbena de la Paloma, se exhibieron nuevas películas de Francisco Elías y Eduardo García Maroto.

A partir de 1941 el gobierno tomo una serie de medidas para controlar las producciones nacionales y la industria del cine español: el doblaje, impuestos, cuota de pantalla y licencias de importación. En 1942 se regulo la creación de Noticiarios y Documentales Cinematográficos, NO-DO. Cinco años después surgió el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (I.I.E.C.), donde impartieron docencia algunos de los directores más representativos de la década y del que salieron las primeras promociones de jóvenes que intentaron dar un giro a la creatividad cinematográfica en los años cincuenta.

La primera edad dorada

Cuando se habla de la colaboración cinematográfica entre España e Hispanoamérica, uno de los nombres que más se suele nombrar es el de Cesáreo González, desde Polizón a bordo (1941) de Florián Rey, hasta La boutique (1967) de Luis García Berlanga, la actividad de este productor vigués fue tan intensa que su filmografía supera las 140 películas. Conviene matizar que fue un productor comercial pues busco el éxito por encima de todo. Así diseño una estrategia enormemente eficaz, contrato a los directores más representativos de cada época, produciendo numerosos filmes de Rafael Gil y Ramón Torrado, y también conto con cineastas de la talla de Florián Rey, Eusebio Fernández Ardavín, Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem entre otros. Contrato también a intérpretes españoles tan conocidos como Amparo Rivelles, Rafael Duran, Jorge Mistral y Alfredo Mayo, como a celebres personajes iberoamericanos como María Félix. Tuvo un gran interés en la comedia folklórica, iluminado por artistas de la talla de Lola Flores, Paquita Rico Ana Esmeralda y Carmen Sevilla. Uniéndose también a la cinematografía de este productor las dos estrellas infantiles más recordadas del cine español, Joselito y Marisol.

Sus películas representativas del mercado común iberoamericano fueron El famoso Carbelleira (1940) de Fernando Mignoni, Mar abierto (1946) de Ramón Torrado, entre otras.

Fue el único productor español que logro abrir para el cine hispanohablante el mercado internacional.

En la producción de los años cuarenta dominaron las películas de trasfondo histórico-político, con propuestas en las que se trataban la historia reciente, El frente de Moscú (1940) y los ideales del bando nacional, El crucero Baleares (1940), Sin novedad en el Alcázar (1940).

Sin novedad en el Alcázar

En los guiones proliferan hechos históricos de todo tipo con el fin de resaltar el valor, el espíritu religioso y el imperio hispánico, Correo de Indias (1942), Inés de Castro (1944).

Se produjeron distintos subgéneros: el cine de “levita”, con trasfondo literario, Marinéala (1941), Fuenteovejuna (1946), abundantes zarzuelas y españoladas que resaltaban el más puro tipismo regional un cine cosmopolita del que participan todos los directores, y por último, la comedia, que en todas sus variantes fue la línea más explotada durante la década.

Destaca el trabajo del realizador Ignacio F. Iquino, El hombre de los muñecos (1943), Una sombra en la ventana (1944), junto con cineastas sobresalientes como Antonio Román, Escuadrilla (1941), Boda en el Infierno (1942), La casa de la lluvia (1943), Rafael Gil, El hombre que se quiso matar (1942), Huella de luz (1942), La calle sin sol (1948), Edgar Neville, La torre de los siete jorobados (1944), La vida en un hilo (1945), Juan de Orduña, Ella, él y sus millones (1944), Luis Lucia, El 13-13 (1943), Jerónimo Mihura y Carlos Serrano de Osma.

La calle sin sol

Muchos nombres para una cinematografía excelente, que deseaba ir más allá del tópico, asentada sobre unos principios de calidad muy notables, no solo en el pulso de la narración, sino también en la calidad de la fotografía y en los decorados, parcelas en la que los técnicos españoles han sabido crear escuela y ofrecer resultados de muy elevado nivel.

Surgieron grandes mitos, como Amparo Rivelles, “la cara más bonita del cine español” a la que se necesitaba para que la historia pudiera funcionar, dominaba la escena como nadie y pronto demostró que además de una cara bonita también era una actriz, que el tiempo situó a nivel de las más grandes. Sin Alfredo Mayo tampoco podría entenderse el cine de los cuarenta, puesto que sintetizó todo tipo de ideales y de sueños, lo que le confirió una relevancia mitológica que alimento muchos sentimientos.

Mención aparte merece José Isbert, genuino representante de todo un grupo de actores, los llamados secundarios, sin los el mejor cine español carecería de su fuerza.

Directores de Fotografía.

Jose F. Aguayo, Castañuela (1945), La Lola se va a los puertos (1947), Locura de Amor (1948); Alfredo Fraile, La calle sin sol (1948), La fe (1947), ¡A mí la legión! (1942), Vidas cruzadas (1942), Huella de luz (1943); Willy Goldberger, Ella él y sus millones (1944), La vida empieza a media noche (1944), Cristina Guzmán (1943), Malvaloca (1942).

La década de los cincuenta es, sin duda, la década de Bienvenido Mr. Marshall, ya que, ninguna película simboliza lo que este periodo quiso ser y no pudo.

En esta década se dan las Conversaciones de Salamanca (Mayo 1955), un encuentro de todos los profesionales de la industria, organismos del Estado, critica e intelectuales del momento, con el fin de converger los distintos análisis en una propuesta que permitiera abrir nuevos horizontes, creativos e industriales.

Son los años de Bardem y Berlanga, pero también los años de Ladislao Vadja y de Juan de Orduña, y de Sara Montiel y de Joselito.

Cabe destacar Esa pareja feliz (1951) dirigida conjuntamente por Berlanga y Bardem, años más tarde filmaron Los jueves milagro (1957) y Muerte de un ciclista (1953), respectivamente.

Bienvenido Mr. Marshall

Marcelino pan y vino

En los años previos a dicho encuentro se produjeron películas de gran contenido temático y narrativo como Brigada criminal (1950) de Ignacio Iquino, Cielo negro (1951) de Manuel Mur Oti, cine policiaco y dramas pasionales que compartieron pantalla con el realismo de El último caballo (1950) de Edgar Neville o Surcos (1951) de Juan Antonio Nieves.

Estas aportaciones tuvieron que encontrar un hueco con el cine español de tono religioso como, La señora Fátima (1951) de Rafael Gil o Marcelino pan y vino (1954) de Ladislao Vadja, y películas folklóricas apoyadas en las figuras de Antonio Molina, El pescador de coplas (1953); Lola Flores, La faraona (1955); Carmen Sevilla, La hermana San Suplicio (1952). Además de Joselito, El pequeño ruiseñor (1956) y Sara Montiel que se incorporo al cine español con El último cuplé (1957) dirigido por Juan de Orduña.

El pequeño ruiseñor

Con la posguerra finalizando, la productora Cifesa intentó mantener viva la llama del cine patriótico, Agustina de Aragón (1950), La leona de Castilla (1951) o Alba de América (1951).

Géneros como el melodrama y el policiaco tuvieron su exponente en Brigada Criminal (1950), Cielo negro (1951), La laguna negra (1952) y Condenados (1953).

Brigada criminal

Destaca un cine costumbrista real y enriquecedor, con La honradez de la cerradura (1950) de Luis Escobar, El ultimo caballo (1950) de Neville, Día tras día (1951) de Antonio del Amo y especialmente, Surcos (1951) de José Antonio Nieves Conde.

El entretenimiento sin más pretensión, se fomentó por medio de la comedia rosa, con argumentos desenfadados y frívolos, Viaje de novios (1956), Las muchachas de azul (1957) y Solo para hombres (1960), esta última con Analía Gadé y Fernando Fernán-Gómez en los papeles protagonistas.

La comedia sentimental también se ganaba el corazón de la audiencia, Recluta con un niño (1955) de Pedro L. Ramírez, protagonizada por José Luis Ozores.

Directores de fotografía.

Los directores de fotografía más destacados en esta época seria José Aguayo con El último cuplé (1957); Manuel Berenguer, Bienvenido Mr. Marshall (1952); Alfredo Fraile, Alba de America (1951), La leona de Castilla (1951), Muerte de un ciclista (1955), Pablo Ripoll, Brigada criminal (1950); Sebastián Perera, Surcos (1951) entre otros.

Los años sesenta resultaron una etapa renovadora para el cine español.

Saura va a ser el realizador más activo con carácter internacional. No obstante, desde finales de esta década y principios de la siguiente, el cine español se convierte en el triste heredero de una situación de fiasco económico provocada por una política proteccionista carente de una mínima coherencia en su aplicación.

En el campo industrial, Samuel Bronston, un productor de origen estadounidense quiso rodar en España superproducciones al estilo del Hollywood clásico. Consiguió rodar rey de Reyes (1960) de Nicholas Ray, dejando claros los ingredientes de este tipo de producciones: grandes estrellas norteamericanas, directores de prestigio, descomunales decorados y una amplia presencia de técnicos e intérpretes españoles. Otras producciones fueron El Cid (1961) de Anthony Mann protagonizada por Charlton Heston y Sofía Loren, 55 días en Pekin (1963) rodada en Las Matas por Nicholas Ray que tuvo que abandonar el rodaje y fue sustituido por Guy Green y Andrew Martin con Heston, Ava Gardner y David Niven.

55 dias en Pekin 1

Con La caída del Imperio Romano (1964) el Imperio Broston comenzó su declive, finalizando con El fabuloso mundo del circo (1964) de Henry Hathaway, con John Wayne, Rita Hayworth y Claudia Cardinale.

Lawrence de Arabia 1

Numerosos profesionales españoles alcanzaron su madurez en los equipos de Broston. Se filmo en España también superproducciones como Doctor Zhivago (1957), Espartaco (1960), Lawrence de Arabia (1961) y Cleopatra (1963).

La calidad de nuestros equipos técnicos y la pujanza de esa industria, permitió que, durante años, fuese constante la producción destinada al mercado internacional.

Sergio Leone se aprovecho de esto e inventó en España el subgénero spagueti-western, es decir, westerns rodados por equipos italoespañoles en Almeria, inauguraron esta corriente Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966) protagonizadas por Clint Eastwood y Lee van Cleef.

Desde la Dirección General de Cinematografía, José María García Escudero hizo aumentar la producción de cine en España, su intención era favorecer el nivel del cine español y la entrada de gente joven en la industria.

Carlos Saura se convirtió en el máximo exponente de un cine de calidad, consiguiendo un frente importante en la comercialización exterior del cine español, gracias también a Elías Querejeta, su productor. Los golfos (1959), La caza (1965).

En paralelo a la Escuela Madrileña, surgió otro grupo experimental e innovador, denominada la escuela de Barcelona, donde predominaba la tradición formal, la influencia lingüística publicitaria y la preocupación por la estructura visual, Fata Morgana (1966) de Vicente Aranda, Noche de vino tinto (1966) de José María Nunues o Dante no es únicamente severo (1967) de Jacinto Esteva y Joaquin Jordá.

A pesar del exilio Luis Buñuel regresa a la España franquista y rueda Viridiana (1961) y Tristana (1969).

La presentación de Viridiana en el Festival de Cannes y la obtención de la Palma de Oro, provoco uno de los escándalos internacionales más recordados de la Historia del Cine.

Pese a que Buñuel representa lo español en el exilio, no debe pensarse que el cine rodado en la España de los sesenta fue desdeñado por el mercado internacional, el cine español mereció bastantes éxitos de crítica y de público. Francisco Rovira-Veleta, El amor brujo (1967); Fernando Fernán Gómez, El mundo sigue (1963) o Luis García Berlanga, El verdugo (1963); y Antonio Isasi- Isasmendi, Las Vegas 500 millones (1968) entre muchos otros continuaron ofreciendo buenos títulos a una industria que pasaba por uno de sus mejores momentos.

Viridiana

La comedia continuaba siendo un valor seguro en la taquilla, La gran familia (1962), La familia y uno mas (1965), Operación secretaria (1968), Las que tienen que servir (1967) y Pecados conyugales (1966), en las que estaban presentes Jose Luis Lopez Vazquez y Gracita Morales junto con Alfredo Landa, Alberto Closas, Analía Gadé, Amparo Soler, Concha Velasco, Tony Leblanc, Rafaela Aparicio, Julia Gutiérrez Caba, Mannuel Alexandre, Laly Soldevilla, Laura Valenzuela.

El cine con niño siguió la estela de las películas protagonizadas por Joselito, esta vez con Marisol, Un rayo de luz (1960), Ha llegado un ángel (1961), Tómbola (1962) seguida más tarde por Pili y Mili y Roció Dúrcal.

Tómbola

La residencia (1969) de Narciso Fernández Serrador fue una impecable muestra de cine de género y demuestra el buen hacer del cine español en campos como el misterio y el terror.

Directores de fotografía.

Destaca José Luis Cuadrado, La caza (1965); Aurelio Gutiérrez-Larraya Planas, Fata Morgana (1966), Viva los novios (1969); Manuel Berenguer y Godofredo Pacheco en La residencia (1969); José Aguayo, Viridiana (1961), Tristana (1969).

La década de los setenta presentaba ya los síntomas de una industria que comenzaba a enfermar y se veía amenazada por una profunda crisis. La situación industrial en España se halla profundamente agravada, debido al fiasco económico heredado de finales de los años sesenta, obligando a potenciar un cine eminentemente comercial que atraiga la atención de los espectadores. Aun así se consiguieron productos de calidad artística superior, como Pascual Duarte y El espíritu de la colmena.

El prestigio de la industria nacional también llega a través de los directores de fotografía que abren fronteras, como Néstor Almendros.

La producción se centro en una corriente muy comercial. Aun quedaba espacio para los Westerns, las películas de aventuras y las cintas de terror, muy competitivas rodadas por profesionales como Paul Naschy.

Alcanzo el éxito la comedia sexy, conocida como landismo en alusión a Alfredo Landa. El subgénero, arraigado previamente en Italia, tuvo su punto de partida con No desearas al vecino del quinto (1970) de Ramón Fernández. El llamado destape tuvo su inicio aquí.

http://www.dalealplay.com/informaciondecontenido.php?con=82765

Surgieron películas que alternaron comedia con el reflejo realista de la sociedad. Impulsados por el productor Jose Luis Dibildos, Españolas en parís (1968) y las dirigidas por Roberto Bodegas, Antonio Drove, Pedro Masó y José Luis Garci, la famosa tercera vía.

Españolas en Paris

Una propuesta de calidad fue mantenida por Elías Querejeta como productor, que continuaba trabajando con Saura Ana y los lobos (1972), Cría cuervos (1975) y que dio entrada a nuevos directores como Víctor Erice, El espíritu de la colmena (1973).

El espíritu de la colmena

En las postrimerías del franquismo y los primeros momentos de la transición democrática, mantuvieron su nivel en la industria intérpretes que venían del cine de los sesenta, como Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, José Sacristán, Agustín González y Concha Velasco. En paralelo otros más jóvenes comenzaban a despuntar, como Carmen Maura, Ángela Molina, Xavier Elorriaga y Ana Belén.

La decente

Directores de fotografía.

Federico Gutiérrez-Larraya Planas, Don erre que erre (1970), La decente (1971); José Luis Cuadrado, Ana y los lobos (1972), El espíritu de la colmena (1973); Teo Escamilla, Cría cuervos (1975); Néstor Almendros, Days of Heaven (1978).

Lo veo todo negro, fue una premonición circunstancial que me jodió el vermut, la comida, el postre, copa y puro (si ya no bebo, ni fumo, camino cuesta abajo de angelitos negros).
🥃 Uno solo PLEASE para pasar este mal trago.
No queda casi nada de Can Barça, tristeza, asco y penuria a partes iguales 👍
Se acercan y se alejan al mismo tiempo gracias al taciturno e inconsciente del Holandés errante.
No son jugadores con sentimiento y escudo, son simples vividores de una substanciosa nómina en un CLUB de ruina y siniestro TOTAL.
Náuseas 💙❤️s
Bartolino junto a tú pandilla de ladrones y saboteadores de guante blanco.
No olvidamos, ni perdonamos, junto al resto os espera la guillotina del Maestro 🏴‍☠️✊☠️💣



Luffy Tauro de Mayo, compartimos mes y horóscopo, aunque no me estiro como una goma, ni tengo sombrero de paja, ni pantalones cortos o vista de Rojo 💣☠️

Tarde de perros...un poco de Berlanga en contenido de la penúltima antes del StandBy y la última estación por el momento 🛵🕶️

(Valencia, 1921 - Madrid 2010)

Cineasta español que figura entre los grandes realizadores españoles que iniciaron su trayectoria bajo el franquismo. Estudió en Valencia y en Suiza y, después de participar en la guerra civil española y en la Segunda Guerra Mundial, se matriculó en el Instituto Español de Cine (IIEC). En 1951 escribió el guión y dirigió, junto a Juan Antonio Bardem, el largometraje Esa pareja feliz. Ese mismo año volvieron a colaborar en el guión de ¡Bienvenido, Mr. Marshall!, dirigida por Berlanga, que fue exhibida con gran éxito en el Festival de Cannes; la buena acogida de esta película contribuyó a elevar el prestigio del cine español. Liberal e individualista, Berlanga continuó la búsqueda de una línea personal de expresión, a pesar del acoso de la censura. En 1961 su película Plácido fue candidata al Oscar. En el Festival de Cine de Valladolid de 1977 causó un gran impacto con Tamaño natural, un filme cargado de simbolismo sexual y con grandes dosis de erotismo. En la trilogía que se inicia con La escopeta nacional (1978) y culmina con Nacional III (1982) presentó una imagen esperpéntica de la España de la época de la transición. Todos a la cárcel (1994) fue galardonada con varios premios Goya. Su miniserie para televisión Blasco Ibáñez (1997) puso en evidencia la solvencia de Berlanga en nuevos registros dramáticos. En 1999 dirigió París Tombuctú y anunció que se retiraba definitivamente del cine.

Luis García Berlanga.

Procedente de una familia de la burguesía valenciana, Luis García Berlanga estudió filosofía en la Universidad de Valencia, y en su primera juventud fue voluntario de la División Azul (deuda por la salvación de su padre) y llegó a componer una Oda a la pistola, pero su filosofía de la vida y su posición política variaron después radicalmente, sobre todo a partir de su matriculación en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas de Madrid, en el que ingresó en 1947 y en el que se graduó como director de cine.

En 1951 formó pareja con Juan Antonio Bardem para escribir y dirigir su primera película, Esa pareja feliz. Bardem dirigió a los actores, mientras que Berlanga se ocupó de la parte técnica. La película permanece como un hecho fundamental de la cinematografía española y como arranque, según algunos historiadores, del cine español moderno. Del mismo modo que muchas de sus obras, Esa pareja feliz es una historia de perdedores, de personajes que, según el cineasta, “parten de una situación social, moral o biológica determinada y acaban en la misma situación o en otra peor, a pesar de haber tenido la posibilidad de mejorar en el camino, sea por aportes mágicos o por su propio esfuerzo. En mis películas hay siempre una miserabilización final del personaje”.

En Esa pareja feliz se revelaban ya diversas influencias que marcaron, sobre todo, la primera etapa de su carrera: el neorrealismo italiano, el sainete de Carlos Arniches o el cine de Frank Capra y René Clair. La película fue mal clasificada por la Administración y sólo el éxito de su siguiente obra permitió su normal distribución dos años después, aunque ambos directores se alzaron con el Premio Jimeno al mejor director novel del Círculo de Escritores Cinematográficos. Fue el primer título de una carrera que abarcaría diecisiete largometrajes. Su desahogada situación económica y, fundamentalmente, sus problemas con la censura, explican lo exiguo de una filmografía decisiva en la historia del cine español.

Junto a Bardem y Miguel Mihura escribió el guión de su segundo largometraje, ¡Bienvenido, Mr. Marshall! (1953), una sátira del Plan Marshall, el plan de ayuda de EE.UU. a Europa después de la Segunda Guerra Mundial, al mismo tiempo que una radiografía cómica de la España rural. En ella están ya presentes las características más habituales de su quehacer tras las cámaras, y en concreto esa peculiar mezcla de tradición y modernidad que le sirve como base en la que vierte sus reflexiones sociológicas o políticas sobre el presente. Como tradición, cabe apuntar su querencia por actores y actrices de género y la evidente influencia del sainete, la zarzuela o la comedia de costumbres en la composición de tipos y situaciones. Por otra parte, la modernidad emerge a rebufo de la actitud regeneracionista que subyace en toda su obra y de su apego a ciertos aspectos del neorrealismo de corte italiano tan de moda en la época. Berlanga, Bardem y Miguel Mihura recibieron el premio del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor guión original.

¡Bienvenido, Mr. Marshall! (1953)

La acción de ¡Bienvenido, Mr. Marshall! (1953) se desarrolla en 1948, año en que el ministro de Asuntos Exteriores estadounidense George G. Marshall elabora el plan de ayuda económica a Europa. La noticia revoluciona el tranquilo pueblo castellano de Villar del Río, que decide preparar un espectacular recibimiento a los estadounidenses, convirtiendo sus casas y sus calles en un decorado sevillano, e incluso disfrazándose ellos mismos de auténticos andaluces. El filme describe en clave de comedia y con el tono de humor característico de su director la España de finales de los años cuarenta, inmersa en la autárquica economía de posguerra, con su mercado negro y su racionamiento. La visión que ¡Bienvenido, Mr. Marshall! ofrece de España entronca con el surrealismo y ciertamente con el neorrealismo italiano, que en estos años surge con fuerza dentro del panorama del cine europeo de posguerra.

Las circunstancias más inmediatas que hicieron posible el proyecto y la realización del filme tienen que ver con la amistad entre Berlanga y Bardem, que había surgido ya en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas de Madrid, y el contrato que la productora UNINCI ofreció a ambos por medio de Ricardo Muñoz Suay para la realización de una película en la que apareciera la folclórica Lolita Sevilla. Sin embargo, los problemas económicos hicieron que García Berlanga asumiese en solitario la dirección de este filme, en el que la fotografía de Xanet, la música de Leoz y las canciones de Ochaíta, Valerio y Solano, el montaje de Pepita Orduña y un elenco de artistas excepcional (José Isbert, Manolo Morán y Lolita Sevilla) hacen las delicias del espectador. Estrenada el 29 de abril de 1953 en el cine Callao de Barcelona, el elogio de la crítica y del público fue unánime, y los galardones obtenidos en el Festival de Cannes supusieron la revelación internacional del cine español y la consagración de su director.

Benito Perojo fue el productor de Novio a la vista (1953), basada en una historia de Edgar Neville ambientada en 1914 y protagonizada por adolescentes, una película sobre “la dificultad de empezar a vivir” y una ilustración sobre el papel de la mujer en el engranaje social. En Calabuch (1956), una nueva comedia rural narrada en tono de fábula, Berlanga exhibe una ternura y un romanticismo que persiste, aunque con menor fuerza, en el resto de su carrera, donde “una especie de lucidez cínica se impone a mi componente romántico”; el filme mereció la nominación al León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia (Italia). En Los jueves, milagro (1957), denuncia de la explotación comercial de las apariciones y los milagros, la censura religiosa introdujo modificaciones en el guión e impuso un nuevo final, rodado por Jorge Grau ante la negativa de Berlanga, que repudió la película.

A partir del mediometraje Se vende un tranvía (1959), codirigido por Juan Estelrich, Luis García Berlanga inició una etapa de colaboración con el guionista Rafael Azcona, que se prolongaría en el resto de sus películas. Esta alianza se concretó en un mayor rigor en la construcción de las historias, en un fortalecimiento de la amargura, la miserabilización de las situaciones y el uso del humor negro y, paralelamente, en un aumento de la entrañabilidad hacia los personajes.

Plácido (1961), desenmascaramiento de las prácticas de caridad organizada, se revela como una de sus películas clave en cuanto se convierte en síntesis ejemplar de los rasgos que distinguen su cine: el sentido tragicómico de la existencia, la imposibilidad de ser feliz en un entorno mezquino, una profunda desconfianza hacia el poder, el desamparo y la incomunicación que asolan al individuo en una sociedad hostil, una cierta ambigüedad que, para el director “quizá sea el concepto que mejor explique mi vida y mi cine”, el carácter coral de la historia, el cariño en el tratamiento de los personajes secundarios o la masiva presencia del plano-secuencia como método narrativo.

Plácido (1961)

El título de Plácido (1961), cambiado por culpa de la censura, no refleja el carácter coral de su argumento: en una pequeña ciudad de provincias, Zapater (dueño de una fábrica de ollas) y una asociación de caridad femenina deciden organizar una peculiar campaña con motivo de la Navidad. Bajo el lema "Siente un pobre a su mesa", y con la participación de unas vedettes llegadas de Madrid, se realiza una rifa para asignar a cada familia pudiente un pobre y una vedette para la cena de Nochebuena. Entre los empleados del evento figuran el pusilánime pero voluntarioso Quintanilla, quien se encarga de la coordinación de campo, y Plácido, un humilde trabajador casado y con dos hijos, que acaba de comprar un motocarro que será utilizado durante la comitiva para cargar en su remolque a un indigente y a un rico.

Plácido, muy preocupado porque ese día vence la primera letra del motocarro y le falta un poco de dinero para retirarla, va constantemente tras Quintanilla para que le ayude a solucionar su problema. Berlanga y Azcona construyeron en esta su primera colaboración un verdadero alarde de orfebrería, una hilarante reacción en cadena que lleva al espectador de esperpento en esperpento. Ciertamente la anécdota central gira en torno a la peripecia del pobre Plácido, pero también él es el vehículo utilizado por los autores para crear una serie de estampas de gran vivacidad y con personajes muy jugosos. Por una ridícula negativa de la censura, el filme no pudo titularse como el eslogan de la infausta campaña navideña, Siente un pobre a su mesa, que era lo previsto. La película fue nominada para el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa y para la Palma de Oro de Cannes.

En 1962 Berlanga realizó La muerte y el leñador, uno de los episodios de la coproducción internacional Las cuatro verdades, basado en una fábula de Jean de La Fontaine, que provocó un gran escándalo al ser acusado de atacar a España. El recurso al pesimismo, el esperpento y el humor negro alcanzó su máxima eficacia en El verdugo (1963), otro de sus trabajos básicos, feroz alegato contra la pena de muerte y ácida estampa de la España de la época. Sufrió varios cortes impuestos por la censura y su presentación en el Festival de Cine de Venecia (donde su director fue nominado al León de Oro por segunda vez) motivó la protesta del gobierno mediante el embajador de España en Italia, Alfredo Sánchez Bella, que la denunció como una maniobra política contra el régimen de Francisco Franco.

Tras el estreno de esta última película, García Berlanga inició una etapa de quince años en la que sólo realizó tres películas: Las pirañas (1968), Vivan los novios (1970, segunda nominación a la Palma de Oro en Cannes) y Tamaño natural (1973). Berlanga continuó indagando en algunos de sus temas favoritos: la mujer, la pareja y la soledad. Con La escopeta nacional (1978), uno de sus mayores éxitos de taquilla, inició un ciclo de películas sobre el personaje del Marqués de Leguineche, interpretado por Luis Escobar, que completaría en Patrimonio nacional (1980) y Nacional III (1982).

En esa serie recuperó abiertamente su estilo esperpéntico, barroco y coral para ironizar sobre la clase política franquista y la aristocracia decadente y desconcertada después de la muerte de Franco. Berlanga procuró materializar en estos trabajos una vieja obsesión, la realización de un cine de clara vocación popular, ese tipo de cine menospreciado por los cineastas de su generación a partir de las Conversaciones de Salamanca de 1955, a las que Berlanga consideró, pese a su participación, un error histórico del cine español. De los tres filmes que componen esta trilogía fue sin duda el primero el que alcanzó un mayor reconocimiento de público y crítica, si bien Patrimonio Nacional le valió su cuarta nominación a la Palma de Oro en Cannes.

En La vaquilla (1985) rescató un guión de la década de 1950 para ofrecer una visión distanciada y cómica de la Guerra Civil. El caluroso recibimiento popular de La vaquilla no se repitió con Moros y cristianos (1988), una parodia de los asesores de imagen, aunque fue mejor recompensada: un Goya a la mejor actriz de reparto para Verónica Forqué, además de otras tres nominaciones, entre ellas la de mejor guión (Azcona y Berlanga). En 1992 comenzó a preparar una serie de televisión sobre el escritor Vicente Blasco Ibáñez, que no obstante no vio la luz hasta 1997. El año siguiente estrenaba Todos a la cárcel (1998), cuya trama está emparentada en cierta manera con la de Moros y cristianos, ya que constituye una superación, una renovación y una puesta al día de algunos de los temas tratados en la trilogía de La escopeta nacional: la hipocresía y la corrupción del poder y sus advenedizos, en una clara relación con los escándalos de ese tipo que vivía entonces el país, ya en plena democracia.

Con una labor creativa ya más relajada, sin duda por la edad, sus dos últimos trabajos fueron el largometraje París Tombuctú (1999) y el rodaje del cortometraje de once minutos El sueño de la maestra (2002), que recrea una de las secuencias que la censura rechazó de su ¡Bienvenido, Mr. Marshall! por considerarla exageradamente erótica, y que finalmente desapareció: el sueño que la señorita Eloísa, maestra del pueblo (interpretada en 1953 por Elvira Quintillá y ahora por Luisa Martín), tiene la misma noche en que sueñan Don Pablo, el alcalde (Pepe Isbert), Don Cosme, el cura (Luis Pérez de León) y Don Luis, el caballero (Alberto Romea), ante la inminente llegada de los americanos.

Paralelamente a su trabajo como director de cine, Luis García Berlanga desarrolló diversas actividades: profesor de Dirección y Montaje (1959-1970) en la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC), presidente de la Filmoteca Española (1979-1982), editor de la colección de literatura erótica “La sonrisa vertical” y presidente de honor de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España desde su ingreso en 1986. Entre los premios recibidos a lo largo de su carrera destacan el Nacional de Cinematografía (1981), la Medalla de Oro de Bellas Artes (1982), el Príncipe de Asturias de las Artes (1986) y un Goya honorífico (1987).

Atraco a las tres🕶️
Manos arriba💸💸💸💸💸💸💸
Uno de los filmes más divertidos del cine español. En la que seguramente es su mejor película, José María Forqué aprovechó el talento cómico de un inconmensurable José Luis López Vázquez y de otros nombres ilustres como Alfredo Landa, Cassen, Gracita Morales, Agustín González... para contar el atraco de los trabajadores de un banco a su propia sucursal.

Camisas azules directas e indirectas.
👤

Pum...
Pum...
Pum...
A los malasombras del Barça ⚰️🤠

José Isbert

(Madrid, 1886 - 1966) Actor cómico español. Estudió comercio y obtuvo el título de la Escuela Central. Llegó al teatro a los diecinueve años, cuando debutó con la compañía del Teatro Apolo; luego pasó a la compañía del Teatro Lara de Madrid, con la que visitó Hispanoamérica y recorrió España con distintas obras, hasta que en 1935 formó su propia compañía.

Sus primeros contactos con el cine se limitaron a la película rodada en 1912 Asesinato y entierro de don José de Canalejas, en la que interpretaba al personaje del asesino, Pardiñas, y por la que cobró cien pesetas; siguieron algunas películas mudas y su trabajo en Francia, en los estudios de la Paramount, realizando las versiones castellanas de los éxitos de Hollywood.

Pero el trabajo continuado y la fama de José Isbert como actor de cine llegaron con la posguerra: primero con varios papeles secundarios, y luego en varios papeles protagonistas como los que interpretó en ¡Bienvenido, Mister Marshall! (1953) o El verdugo (1963), de Luis García Berlanga. Otras películas importantes en que participó fueron Calabuch (1956), Los jueves, milagro (1957), Historias de la radio (1955), El cochecito (1960), La gran familia (1962) y Los dinamiteros (1963).

Su peculiar físico y su voz lo convirtieron en uno de los actores preferidos del público, en especial por su sentido del humor. Creador de una saga de artistas, es el padre de la actriz María Isbert y abuelo del actor Tony Isbert.

Nombre: José María Forqué
Nace: 8 de marzo de 1923
En: Zaragoza
Muere: 17 de marzo de 1995
Categoría: Cultura

Director, guionista y productor, José María Forqué, padre de la también actriz Verónica Forqué, fue un referente de la cinematografía española, una industria que supo reconocer su trayectoria a través de un Premio Goya de Honor. Su extensa filmografía –más de cincuenta títulos- abarca casi todos los géneros, especialmente la comedia.

Vida y trayectoria:

Nacido en Zaragoza, José María Forqué comenzó a estudiar Arquitectura en Madrid, carrera que abandonaría para desarrollar la vocación cinematográfica que descubriera a través del teatro universitario.

Aunque rodó varios cortos, no fue hasta 1951 cuando se lanza a dirigir su primera película: María Morena, codirigida junto a Pedro Lazaga. El mismo año, ya en solitario, dirigió Niebla y sol, sobre un guión en el que contó, de nuevo, con la colaboración de Lazaga, y tres años después dos comedias: El diablo toca la flauta y Un día perdido. En 1956 coodirigió con José Antonio Nieves Conde La legión del silencio y, en solitario, el drama bélico Embajadores en el infierno, basada en una novela de Torcuato Luca de Tena.
Es en 1957 cuando llega su consagración definitiva con la película Amanecer en Puerta Oscura, sobre guión del dramaturgo Alfonso Sastre, que fue galardonada con el Oso de Plata del Festival Internacional de Cine de Berlín. Su colaboración con Sastre continuó en años sucesivos con las películas Un hecho violento y La noche y el alba, rodadas en 1958, y De espaldas a la puerta (1959).

Durante los primeros años de los sesenta adaptó para el cine algunas obras teatrales, entre ellas Maribel y la extraña familia, de Miguel Mihura, y Usted puede ser un asesino y realizó la que para algunos sería su mejor película, Atraco a las tres. Tras ellas, y durante dos décadas, seguirían algunos títulos de los más variados géneros: Casi un caballero, Tengo 17 años, La cera virgen (1971), Madrid, costa Fleming (1975) o ¡Qué verde era mi duque! (1979), salidas casi todas ellas de su propia productora Orfeo Films, fundada en 1967.

En la década de los 80 se prodigó en series para televisión, entre ellas Ramón y Cajal, El jardín de Venus y Miguel Servet.

Desde 1996, un año después de su muerte, se entrega anualmente en su honor el Premio Cinematográfico José María Forqué, destinado a galardonar la mejor producción española del año anterior por sus valores técnicos y artísticos.

Filmografía
Entre los más de cincuenta títulos, cabe destacar, por su éxito en taquilla, los siguientes trabajos
· 1995. Nexus 2431
· 1986. Romanza Final
· 1980. Series clásicas: Ramón y Cajal
· 1974. Una pareja distinta
· 1970. El monumento
· 1967. Las que tienen que servir
· 1966 Un millón en la basura
· 1964. Tengo 17 años
· 1964. Casi un caballero
· 1962. Atraco a las tres
· 1961. Usted puede ser un asesino
· 1860. Maribel y la extraña familia
· 1957. Amanecer en puerta oscura
· 1951. Niebla y sol
· 1951. María Morena

A cual mejor...dirección y reparto; actores de elocuencia y veracidad de imposible repetición a futuro.
Glorias eternas📽️🎥🎬🎭🎫🎟️del cine ibérico.

Marco Ferreri

(Milán, 1928 - París, 1997) Director cinematográfico italiano. Marco Ferreri dejó inconclusos los estudios de veterinaria y trabajó de periodista y comercial; pero ya en 1952 daba sus primeros pasos en el mundo del cine como ayudante de producción y fundador de una efímera revista cinematográfica. Tras conocer al guionista Rafael Azcona en un viaje a Madrid, Ferreri pudo dirigir El pisito (1958) y El cochecito (1960), basadas en guiones del célebre colaborador de Luis García Berlanga y rápidamente aplaudidas como dos títulos clave dentro de la historia del cine español.

Marco Ferreri

Tras el semifracaso de Los chicos (1959), regresó a Italia para rodar, entre otras, Dillinger ha muerto (Dillinger è morto, 1969), la escandalosa La gran comilona (La grande abbuffata, 1973), Adiós al macho (Ciao maschio, 1978) y la bukovskiana Ordinaria locura (Storie di ordinaria follia, 1981), en las que reflexionó acerca de sus dos grandes obsesiones: la decadencia de la cultura de Occidente y la complejidad de las relaciones de pareja.

Completan su filmografía El futuro es mujer (1984), I Love You (1986), Blancos ser buenos (1988), La casa del sorriso (1990, Oso de Oro en el Festival de Berlín) y La carne (1991), entre otros títulos. Ugo Tognazzi, Marcello Mastroianni, Michel Piccoli, Annie Girardot, Catherine Deneuve y Gérard Depardieu fueron algunos de sus actores preferidos; el propio Ferreri trabajó como intérprete a las órdenes de destacados cineastas italianos y franceses.

Rafael Azcona

Guionista español

Nació el 24 de octubre de 1926 en Logroño.

Se trasladó a Madrid y quiso ser cocinero o torero.

Trabajó en la revista satírica 'La Codorniz' a donde llegó de la mano de Mingote. Caricaturista y novelista, su inicio en el cine fue junto a Marco Ferreri (El pisito, 1958), uno de los directores a los que estuvo unido durante algún tiempo (El cochecito, 1960; Una storia moderna; L'ape regina, 1963; Se acabó el negocio, 1964).

También trabajó con el director español Carlos Saura (La prima Angélica, 1973, o ¡Ay, Carmela!, 1990), con Luis García Berlanga (El verdugo, 1963, o La vaquilla, 1984), con Fernando Trueba (El año de las luces, 1986, Oso de Oro en el Festival de Berlín, o Belle époque, 1993, Oscar de Hollywood), y con José Luis García Sánchez (La corte de faraón, 1985, Tranvía a la Malvarrosa, 1996).

En sus guiones hace un retrato de la España negra. Publicó un libro con sus primeros relatos 'Estrafalario 1', donde se recogen 'El pisito', 'El cochecito' y 'Los muertos no se tocan, nene'. Considerado hombre huraño y difícil, que llevó a la pantalla más de ochenta películas, en el la década de los sesenta contaba sus guiones prohibidos por la censura en igual o mayor número que los filmados.

Obtuvo el Premio Nacional de Cinematografía en 1981, por el conjunto de su obra, y, en 1988, el Premio Goya al mejor guión por El bosque animado (1987). Fue galardonado en seis ocasiones con un Goya, entre ellos el Honorífico, que recibió en 1998.

Rafael Azcona falleció en Madrid el 24 de marzo de 2008.

Filmografía

1957: Se vende un tranvía
1958: El pisito
1960: El cochecito; El secreto de los hombres azules
1961: Plácido; Le italiane e l'amore.
1962: El poder de la Mafia; Las cuatro verdades.
1963: Una storia moderna: l'ape regina; Se acabó el negocio; El verdugo.
1964: Controsesso; Una esposa americana; Oggi, domani, dopodomani; Break-up; Un rincón para querernos.
1965: Marcia nuziale.
1966: L'Estate; ¡Qué dulce es morir así!
1967: El harén; Peppermint frappé; Las pirañas.
1968: Tuset Street.
1969: Los desafíos; La madriguera; El semen del hombre; Las secretas intenciones.
1970: El jardín de las delicias; ¡Vivan los novios!; El monumento.
1971: El ojo del huracán; La Audicencia.
1972: La cera virgen; Ana y los lobos; Homicidio al límite de la ley; En el Oeste se puede hacer, amigo; Tarots; Una razón para vivir y una para morir.
1973: Permette, signora, che ami vostra figlia?; La gran comilona; Tamaño natural; La prima Angélica; Fischia il sesso; Touche pas la femme blanche.
1974: Alla mia cara mamma del giorno del suo compleanno; La revolución matrimonial.
1975: Pim, pam, pum... ¡fuego!; La adúltera.
1976: La última mujer; El poder del deseo; El anacoreta.
1977: Adiós al macho: Mi hija Hildegart.
1978: Un hombre llamado Flor de Otoño.
1979: La miel; La escopeta nacional; La familia bien, gracias.
1980: 127 millones libres de impuestos; Patrimonio nacional; El divorcio que viene.
1981: Puente Aéreo.
1982: Nacional III; Bésame tonta.
1983: Los desastres de la guerra (serie TV).
1984: Don Quijote.
1985: La corte de faraón; La vaquilla.
1986: Hay que deshacer la casa; El año de las luces.
1987: El pecador impecable; El bosque animado; Moros y cristianos.
1988: Pasodoble; Soldadito español.
1989: El vuelo de la paloma; Los negros también comen; Sangre y arena.
1990: ¡Ay, Carmela!
1992: Belle Epoque; Chechu y familia.
1993: Tirano Banderas.
1995: El rey del río; El seductor; Gran Slalom; Suspiros de España (y Portugal).
1996: La Celestina; Un tranvía a la Malvarosa.
1997: En brazos de la mujer madura; Siempre hay un camino a la derecha; Pintadas; Una pareja perfecta.

Siente a un pobre a su mesa...
🍽️🥓🥖

Loco mundo, Mafianistán eterna...

Una de las más elocuentes escenas del cine español.
Verdades como puños ✊

Plácido.

Mañana más para acabar escenas en blanco y negro.
De la comedia más negra al drama más patrio.
Menuda semana🤔



✊⚽🧱🖤🎥🎟️🎬

Lo que necesita el Barça plan de choque de ayuda "Americana".
Pobre solar después del robo.

🏴‍☠️🎠🎡🎢💸💵💴💶💳💰

Olé el cojo también cerrando la procesión 👍

Americanos, vienen a España gordos y sanos
Viva el tronío y viva un pueblo con poderío
Olé Virginia y Michigan
Y viva Texas que no está mal, [...] no está mal.
Os recibimos americanos con alegría
Olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía
Americanos, vienen a España gordos y sanos
Olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía.
Americanos, vienen a España gordos y sanos
Viva el tronío y viva un pueblo con poderío
Olé Virginia y Michigan
Y viva Texas que no está mal, [...] no está mal.
Os recibimos americanos con alegría
Olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía
Americanos, vienen a España gordos y sanos
Olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía.

Manolo Morán nació en Madrid el 30 de diciembre de 1905, y fue uno de los mejores actores secundarios del cine español. Sus inicios en el mundo laboral, tras concluir los estudios de aparejador, fueron como representante comercial y empleado de una oficina de seguros. Con el inicio de la Guerra Civil Española (otro camisa azul de pro) comienza sua andadura en el mundo del teatro con el fin se adentra en el mundo del séptimo arte. Personajes como el interpretado en Bienvenido Mr. Marshall (1953) de Luis García Berlanga y Manolo, guardia urbano (1956) de Rafael J. Salvia hicieron de él un actor querido y respetado. En su larga trayectoria contó con más de cien películas, siendo uno de los grandes actores cómicos en el cine español de los años 40 y 50, junto a Pepe Isbert (con el que coincidió en 29 títulos) y Tony Leblanc.

Manolo Morán falleció en San Juan de Alicante el 27 de abril de 1967.

Zzzzzzz📽️

Los yanquis han venio', ¡Olé! el salero con mil regalos.
Y a las niñas bonitas van a obsequiarlas con aeroplanos
Con aeroplanos de chorro libre, que corta el aire.
Y también rascacielos bien conservaos en "frigidaire".
💳🤭

 Anónimo
22/02/2021 11:00 am
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 Anónimo
22/02/2021 7:43 pm
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Siempre la penúltima, aunque no se vuelva...
🎥🖤⚰️
De todos los colores y gustos...
Nunca se sabe...
Reparto de retorcerse 🤭

Verdugo me hice por

Emma Penella.


Pobre Nino Manfredi...
💘Pasado San Valentín 🎭

Alfonso Paso Gil, nació en Madrid el 12 de Septiembre de 1926. Hijo de Antonio Paso, autor teatral y de zarzuela, miembro de la famosa “Generación del 98”, y de Juana Gil, actriz.

Se graduó en Filosofía y Letras, en la rama de Historia de América y Arqueología, en 1952, consiguiendo Premio Extraordinario. Más tarde estudió Medicina y Psiquiatría y finalmente en 1974 se licenció en Periodismo.

Paso estrena su primera comedia en un acto, Un tic tac de reloj en 1946 y desde entonces ha estrenado más de doscientas comedias en todo el mundo. Alfonso Paso es, sin lugar a dudas, el autor español más prolífico del siglo XX y el mas representado. Tanto es así que en 1960 el gran dibujante Antonio Mingote publicó un chiste en uno de los mas famosos periódicos de España, en el que se veía a un matrimonio tomando café y leyendo un periódico en el que la cartelera se muestra repleta de obras de Paso, por lo cual el marido pregunta a su mujer, “ Que prefieres para esta noche, cine o Alfonso Paso?”

En 1968, Alfonso Paso tiene en 7 obras en cartel en 7 teatros de Madrid y tarde y noche, durante varios meses, el cartel de “No hay localidades” figura en los 7 teatros, único caso conocido en el mundo.

Como anécdota curiosa se puede contar que durante esa década corría una historia por Madrid que decía que Paso estrenaría eventualmente en todos los teatros de Madrid excepto en el Real. La excepción era porque en este teatro (cerrado por obras desde 1926) figuraba un letrero en la puerta que decía, “Prohibido el paso”.

Este gran autor fue también actor y protagonizó varias películas y cuatro de sus obras: Sosteniendo el tipo, Papaíto, Nerón-Paso y Querido Profesor. Esta última también la interpretó en Argentina y otros países de hispanoamérica con gran éxito.

Alfonso Paso interpretando al Emperador Nerón en una de sus obras.

Sus obras han sido traducidas a 30 idiomas, entre ellos Italiano, Inglés, Alemán, Francés, Sueco, Noruego, Danés, Ruso, Checo, Húngaro, Japonés, Polaco, Portugués, Turco o Árabe. Hoy en día, cuatro décadas después de su muerte, sus obras se siguen representando en todo el mundo.

En 1963, su comedia El canto de la cigarra fue estrenada en el teatro Anta de Broadway, convirtiendo a Paso en el primer autor español vivo en estrenar en uno de los principales teatros de Brodway (in Broadway), no en uno amateur (off Broadway).

Paso colabora como guionista en algunas de las más famosas películas del cine español y en series de TV. Una de ellas, El último café, interpretada por Antonio Garisa, tuvo una permanencia de dos años seguidos en la pequeña pantalla.

Durante su prolífica carrera, Alfonso Paso recibió numerosos premios:

Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor argumento original por Sierra maldita.
Premio Carlos Arniches, por Los pobrecitos (1957).
Premio Álvarez Quintero de la Real Academia Española, por El cielo dentro de casa (1960).
Premio Nacional de Teatro por su obra El cielo dentro de casa (1960).
Encomienda de Isabel la Católica (1961).
Alfonso Paso con Mario Moreno «Cantinflas».

Premio Maria Rolland, por Las que tienen que servir (1962).
Premio de la Crítica de Barcelona, por Sí quiero (1965).
Premio Leopoldo Cano de Valladolid, por Querido Profesor (1966).
Medalla de Plata con ramas de Roble al Mérito en el Trabajo (1973).
Premio Café de Gijón, por su novela Ministro (1975).
Sus obras El cielo dentro de casa y En El Escorial, cariño mío fueron seleccionadas en 1977 como objeto de estudio por la Academia Sueca.

Su obra Enseñar a un sinvergüenza, protagonizada por Pepe Rubio y estrenada en 1968, tiene el récord de permanencia continuada en cartel (23 años) solo superada por La ratonera de Agatha Christie, la cual lleva 60 años en Londres.

Alfonso Paso también colaboró en los principales diarios y revistas de su país, entre ellos ABC, Semana o Diez Minutos, con una columna semanal o diaria.

El 10 de Julio de 1978, Alfonso Paso fallecía en Madrid tras perder una dura y penosa batalla contra el cáncer que finalmente acabó con su vida.

Se acerca la semana santa🥁🎫
Sírvase usted mismo...

Carlos Saura

(Carlos Saura Atarés; Huesca, 1932) Director de cine español. Su infancia azarosa durante la Guerra Civil española (1936-1939), que le llevó a refugiarse con su familia en las zonas republicanas de Madrid, Barcelona y Valencia, le marcó e influyó profundamente a lo largo de su futura carrera cinematográfica. Finalizado el conflicto, regresó a su ciudad natal y dos años más tarde, en 1941, se trasladó a Madrid para estudiar el bachillerato e iniciar sus primeros trabajos como fotógrafo, con los que participó en varias exposiciones.

Carlos Saura

En 1952 ingresó en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), donde se diplomó con el título de director en 1957 con la práctica Tarde de domingo. Un año más tarde, dicha institución le contrató como profesor de prácticas escénicas. Su debut en la pantalla fue como guionista y director de Los golfos (1957), un primer acercamiento a la juventud marginal española que, al ser seleccionada por el Festival de Cannes (Francia), despertó las iras de la censura franquista.

Durante el certamen conoció al cineasta Luis Buñuel, quien le animó a concluir su obra maestra inacabada Simón del desierto y con quien trabó una profunda y respetuosa amistad. Fruto de ella fue la colaboración de Buñuel en el papel (masacrado por la censura) del verdugo en las escenas iniciales de Llanto por un bandido (1964), biografía romántica del bandolero andaluz José María el Tempranillo.

Paralelamente a su trabajo, Carlos Saura siguió ejerciendo como profesor en la Escuela Oficial de Cinematografía e inició una larga y fructífera etapa de colaboración de dieciséis años con el productor Elías Querejeta. Su primera película juntos, La caza (1965), psicológica alegoría de la Guerra Civil que obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín, constituyó su primer éxito fuera de España y le permitió formar un compacto equipo de colaboradores, entre los que figuraban el guionista Rafael Azcona, el músico Luis de Pablo, el director artístico Emilio Sanz de Soto, el montador Pablo del Amo y los operadores Luis Cuadrado y Teo Escamilla.

Su ácida visión de la burguesía española le inspiró una serie de excelentes películas interpretadas por su musa y compañera, Geraldine Chaplin, como Peppermint frappé (1967), galardonada con el Oso de Plata en el certamen de Berlín, El jardín de las delicias (1970), Ana y los lobos (1972) o Cría cuervos (1957), que le valió a la hija del gran cómico el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes. En una etapa fructífera y arriesgada, gracias a su lenguaje singular y siempre inventivo, Carlos Saura consiguió otros valiosos galardones, como el Premio Especial del Jurado en Cannes por La prima Angélica (1973).

Durante la década de 1970 se afianzó como un insólito diseccionador de los defectos nacionales, de forma onírica y muy personal; en este sentido, destaca la simbología racial de la citada Ana y los lobos (1972) y su secuela, Mamá cumple cien años (1979), que fue nominada para el Oscar a la Mejor Película Extranjera. Su fructífera colaboración con Querejeta finalizó con Dulces horas (1981), en las mismas fechas que los trabajos con Geraldine Chaplin. El Festival de Berlín volvió a galardonarle, en esta ocasión con el Oso de Oro, por su nueva recreación de la juventud conflictiva y marginal de los suburbios en Deprisa, deprisa (1980), el mismo año en que recibió el Premio Nacional de Cinematografía.

Por esas fechas, su colaboración con el bailarín Antonio Gades le llevó a dirigir una notable trilogía musical compuesta por Bodas de Sangre (1981), Carmen (1983) y El amor brujo (1986), basadas en el drama de Federico García Lorca, la ópera de Georges Bizet y el ballet de Manuel de Falla, respectivamente. Finalizado el rodaje de la trilogía con Gades, recibió el homenaje personal y el tributo de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.

Carlos Saura dirigió entonces en México Antonieta (1982) y volvió a dejar los estudios españoles para rodar en Costa Rica, con el productor Andrés Vicente Gómez, la ambiciosa superproducción El Dorado (1987), que narraba el viaje por el río Amazonas del capitán español Lope de Aguirre. Sin abandonar las fuentes nacionales, una figura del Siglo de Oro español, el poeta místico San Juan de la Cruz, le inspiró La noche oscura (1989).

Al año siguiente, Carlos Saura batió un récord nacional al recibir trece premios Goya de la Academia española por su adaptación de una comedia dramática de José Luis Sanchís Sinisterra, ¡Ay, Carmela! (1990). La película fue galardonada también en el Festival de Montreal, y la actuación de Carmen Maura, en el papel de Carmen, con el Premio Europa. También en 1990 rodó, para Televisión Española, una versión del cuento El Sur, de Jorge Luis Borges. Tras la fallida carrera comercial de Marathon (1992), rodada con un cuantioso presupuesto durante los Juegos Olímpicos de Barcelona, tuvieron mejor fortuna sus acercamientos al cine policíaco, con ¡Dispara! (1993) y Taxi (1996).

Desde entonces, exceptuando la adaptación de su propia novela, Pajarico (1997), y la notable Goya en Burdeos (1999), en que el actor Paco Rabal dio vida a un Francisco de Goya ya anciano y exiliado en Francia, Carlos Saura se dedicó a brillantes experiencias en el cine musical de raíces latinas, con Sevillanas (1992), Flamenco (1995), Tango (1998) -rodada en Argentina- y Salomé (2002). El regreso a la España visceral y violenta de sus inicios tuvo lugar con El séptimo día (2004), inspirada en los sangrientos enfrentamientos de Puerto Hurraco (Badajoz), que le valió el premio al mejor director del Festival de Montreal.


Tiempos duros y al mismo tiempo especiales.
🎬
Una imagen vale más en aquella época controlada a veces....

De lobos y madres🎥

El espíritu de la colmena, historias de la posguerra.

Víctor Erice.

(Carranza, 1940) Director de cine español. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de Madrid, ingresó en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, donde en 1963 se diplomó en dirección con un cortometraje.

Víctor Erice.

En 1969 debutó como realizador con un fallido filme de tres episodios (los otros dos dirigidos por Claudio Guerín y José Luis Egea), producido por Elías Querejeta, quien financió también sus dos siguientes películas.

Separadas por un período de diez años, la primera, El espíritu de la colmena (1973), alcanzó una gran repercusión, convirtiéndolo en uno de los directores más sugerentes de la nueva cinematografía española y en uno de los más importantes de toda su historia. La segunda, El sur (1983), basada en un relato de Adelaida García Morales, superó todas las expectativas y se erigió en una nueva obra maestra.

Tras otro prolongado período de inactividad, a partir de lo que sería un episodio de una serie de televisión, en 1992 rodó El sol del membrillo, un largometraje experimental sobre el pintor Antonio López, que fue premiado en el Festival de Cannes.

Fotograma de El espíritu de la colmena (1973).

Autor de una filmografía cuya brevedad hay que atribuir a su manifiesta intención de no claudicar ante un sistema que limita la libertad de creación, la calidad de sus obras lo ha encumbrado a un nivel entre los cineastas españoles antes sólo alcanzado por Luis Buñuel y, en menor medida, por Luis García Berlanga y Carlos Saura.

En 1996 fue distinguido con la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Tras trabajar varios años en el guión para la adaptación de la novela de Juan Marsé El embrujo de Shanghai, la falta de acuerdo con el productor del proyecto, Andrés Vicente Gómez, impidió el esperado regreso de Erice al largometraje. En 2002 publicó el polémico guión y presentó Alumbramiento, un corto de 10 minutos incluido en el filme conjunto Ten minutes older.

Los desafíos nos llevan al camino a ningúna parte dónde nos esperan dos cuervos de alta gama.
Fin del trayecto... aunque quede mucho en el tintero 📽️

La vida de los cómicos, los verdaderos artistas, los del Plata, Oasis o Molino entre otros...
Homenaje dónde los haya a los mil caminos de España con todas sus penalidades y batallas 🎭

Fernando Fernán Gómez

(Lima, 1921 - Madrid, 2007) Escritor, actor y director de cine español. Hijo de la actriz Carola Fernán-Gómez, nació durante una gira de sus padres en Lima, si bien fue inscrito en el consulado de Buenos Aires. Llegó a España cuando contaba tres años. Tras abandonar los estudios de Filosofía y Letras, se vinculó intensamente al mundo del teatro, animado por el escritor Enrique Jardiel Poncela, quien ponderó las cualidades interpretativas del actor novel. De hecho, el debut profesional de Fernán Gómez fue una pieza teatral de Jardiel Poncela, Los ladrones somos gente honrada.

Fernando Fernán Gómez

Apasionado lector y muy proclive a la escritura, el actor alternó su oficio con una pasión literaria que años después daría sus frutos. Paralelamente a su experiencia teatral, fue contratado por la productora Cifesa para intervenir en el rodaje de Cristina Guzmán, profesora de idiomas (1943), una película de Gonzalo Delgrás inspirada en la novela homónima de Carmen de Icaza. Por las mismas fechas rodó un filme de tema sobrenatural, El destino se disculpa (1944), de José Luis Sáenz de Heredia, y un policíaco castizo, Domingo de carnaval (1945), de Edgar Neville.

Casado con la actriz María Dolores Pradera, participó con ella en producciones como Vida en sombras (1947). Paulatinamente, su figura un tanto desgarbada y su voz grave, de tono declamatorio, se popularizó en películas rodadas a su medida, caso de La mies es mucha (1948), de Sáenz de Heredia, y Balarrasa (1950), de José Antonio Nieves Conde, muestras representativas del cine religioso, sacerdotal y misionero. Su pareja cinematográfica más afortunada fue Analía Gadé, compañera de reparto en Viaje de novios (1956), Las muchachas de azul (1957), Ana dice sí (1958) y Luna de verano (1958). En esta faceta de actor no se limitó a las comedias, más o menos sofisticadas, sino que también intervino en producciones de hondo dramatismo.

Con Víctor Erice rodó El espíritu de la colmena (1973) y Pedro Olea lo dirigió en Pim, pam, pum... ¡fuego! (1975), dos de los títulos más prestigiosos de la década. Asimismo, colaboró junto al cineasta Carlos Saura en Ana y los lobos (1972), Mamá cumple cien años (1979) y Los zancos (1984). Reconociendo a nivel internacional esta meritoria labor, le fue concedido el premio de interpretación en el Festival de Berlín por El anacoreta (1976).

Valorado como uno de los actores más importantes del cine español, Fernán Gómez desempeñó asimismo una notoria labor como director. La oscura versión que rodó en 1961 a partir de la pieza teatral La venganza de don Mendo, de Pedro Muñoz Seca, coincide en su tono de humor negro con El extraño viaje (1964). No obstante, su filme más alabado es El viaje a ninguna parte (1987), adaptación cinematográfica de un serial radiofónico escrito por el propio actor. En esta producción resumía los avatares de una familia de cómicos itinerantes, enfrentados a las penurias de la profesión durante la primera mitad del siglo XX.

En su faceta de escritor, es notoria y reconocida su amplia labor creativa en los géneros de la novela y el teatro, que le reportó numerosas distinciones y galardones. Entre las narraciones extensas conviene recordar títulos como El viaje a ninguna parte (1985), que dio lugar a la versión cinematográfica; El vendedor de naranjas (1986); El mal amor (1987), un ameno divertimento metaliterario, finalista del Premio Planeta, que parte de la figura histórica del Arcipreste de Hita para abordar jugosas anécdotas y reflexiones acerca del amor y el sexo; El mar y el tiempo (1988); El ascensor de los borrachos (1993); La Puerta del Sol (1996), galardonada con Premio Fastenrath; ¡Stop! Novela de amor (1997); y El tiempo de los trenes (2004), donde evoca el mundo de las compañías teatrales desde los años veinte hasta comienzos de la posguerra. También incursionó en la novela negra con referencias históricas para crear una trama alrededor del conde de Villamediana, azaroso personaje de la corte de Felipe IV, en Capa y espada (2001).

Como dramaturgo, su mayor éxito de crítica y público fue, sin lugar a dudas, Las bicicletas son para el verano (1977), obra galardonada en 1978 con el Premio Lope de Vega de Teatro, y convertida también en cinta cinematográfica por el director madrileño Jaime Chávarri. Además, Fernán Gómez es autor de otras piezas teatrales tan notables como La coartada y Los domingos bacanal (1985); Del rey Ordás y su infamia (1983); y Ojos del bosque (1986). En 2002 estrenó el monólogo Defensa de Sancho Panza, una pieza teatral que el autor bautizó también con el nombre de Neoplagio en dos partes sobre Don Quijote de La Mancha.

Mención aparte merece su dedicación al género ensayístico y memorialista, al que ha aportado algunos textos imprescindibles para el estudio del cine y el teatro español del siglo XX, como El actor y los demás (1987) y Desde la última fila (1995). Entre sus libros de recuerdos y anotaciones biográficas cabe citar también los titulados Impresiones y depresiones (1987) y, sobre todo, El tiempo amarillo (1990), un magnífico relato autobiográfico publicado en dos volúmenes.

Hablando de Fernando Fernán Gómez, rojo y negro, libertad y derechos, los de los olvidados de siempre 🏴‍☠️

LUIS BUÑUEL
(1900-1983)

Luis Buñuel Portolés nació el 22 de febrero del año 1900 en la población de Calanda, Teruel (España).

Era el mayor de siete hermanos, hijo de un ferretero llamado Leopoldo Buñuel y de María Portolés, mujer que solamente tenía diecisiete años cuando contrajo matrimonio con Leopoldo, casi treinta años mayor que ella.

Después de estudiar con los Jesuitas, recibiendo una educación religiosa que le marcó en su devenir personal y artistico, Buñuel se trasladó a Madrid en el año 1917 para iniciar la carrera de Ingeniería Agrónomo, instalándose en la Residencia de Estudiantes en donde entabló amistad con Salvador Dalí y Federico García Lorca.
En la capital de España, Buñuel abandonó Ingeniería para terminar licenciándose en Filosofía y Letras.

Con el incipiente mundo del celuloide en auge fue la visión de la película “Las Tres Luces” (1921), obra de su gran ídolo cinematográfico, el director alemán Fritz Lang, el detonante para que Luis Buñuel comenzara a dedicarse al séptimo arte.

En el año 1925 Buñuel contrajo matrimonio con Jeanne Rucar, con quien tuvo dos hijos: Juan Luis y Rafael.

Tras ocuparse como asistente de dirección y guionista de Jean Epstein y Mario Nalpas, y estudiar técnica cinematográfica en la Academia de Cine de París, Buñuel realizó junto a Dalí el famoso corto experimental “Un Perro Andaluz” (1928), título que se convirtió inmediatamente en pieza clave en la historia del cine por su inmersión en el estilo surrealista.

El surrealismo en los años 20 desarrolló una creatividad intelectual plena de imaginería visual que destrozaba los tradicionales conceptos de expresión y narrativa, concediendo una importancia esencial a los mundos oníricos como reflejo de una lógica que dormita bajo la capacidad subsconciente del individuo.
La obra clave y comienzo del cine surrealista fue la citada “Un Perro Andaluz”, en donde salvajemente se rechazan los valores fílmicos prevalentes y se acometía una nueva forma de narrar dentro de la capacidad coherente de la imaginería surrealista, de extraordinaria fuerza visual que sirvió para provocar ansiedad en el espectador, una autocapacidad creativa propia y para subvertir la realidad cotidiana.

Tras “Un Perro Andaluz” Buñuel dirigió obras tan significativas como “La Edad De Oro” (1930), una sátira surrealista recibida con entusiasmo por la crítica del momento, lo que le supuso una oferta de la Metro Goldwyn Mayer.
Después de viajar a Hollywood sin rodar con el estudio del león, Buñuel regresó a España para rodar el documental “Las Hurdes/Tierra Sin Pan” (1932), censurado en España, y varios trabajos como productor.

Con el estallido de la Guerra Civil española el autor aragonés se exilió en el continente americano antes de colaborar con el gobierno republicano, para el que colaboró en un documental titulado “España Leal En Armas”.

Trabajó durante un período en el MOMA y pasó de nuevo brevemente por Hollywood sin terminar de llegar a concretar varios proyectos que manejaba.

Tras un largo período sin estrenar cine Luis Buñuel se asentó definitivamente en México, estrenando su primer film en tierras aztecas, “Gran Casino” (1947), una película de encargo protagonizada por Jorge Negrete y Libertad Lamarque. En 1949 se nacionalizó mexicano, consiguiendo la doble nacionalidad junto a la española.

Después de “Gran Casino” estrenó títulos como la comedia “El Gran Calavera” (1949), “Los Olvidados” (1950), “Susana” (1951), con el protagonismo de Rosita Quintana, “Don Quintín El Amargao” (1951), “Una Mujer Sin Amor” (1951), “Subida Al Cielo” (1952), película que emparejó en un viaje en autobús a Lilia Prado con Esteban Mayo, “El Bruto” (1952), la co-producción mexicano-estadounidense “Robinson Crusoe” (1952), “Él” (1953), con Arturo de Córdova y Delia Garcés, “Abismos De Pasión” (1953), “La Ilusión Viaja En Tranvía” (1953), “El Río y La Muerte” (1954) o “La Vida Criminal De Archibaldo De La Cruz”, película denominada también “Ensayo De Un Crimen” (1955), fenomenal comedia de humor negro con Ernesto Alonso como protagonista interpretando el papel de un hombre determinado a asesinar mujeres tras escuchar una caja de música.

Su cine, surreal, original, simbólico, abordó diversos géneros y subgéneros, como farsas, sátiras, comedias negras, dramas de corte neorrealista o pasionales melodramas, enfocando sus puyas críticas principalmente en el catolicismo y la burguesía.
Admirado tanto en Hollywood como en Europa, Buñuel, en muchas ocasiones ayudado en el guión por Luis Alcoriza, trabajó a partir de mediados de los años 50 también en el viejo continente, principalmente en Francia.

En el año 1955 rodó “Así Es La Aurora”, una película franco-italiana protagonizada por Lucía Bosé y George Marchal. Más tarde con capital galo y mexicano estrenó “La Muerte En El Jardín” (1956), con Simone Signoret, Marchal, Michel Piccoli y Charles Vanel. En 1959 filmó con el protagonismo de Paco Rabal “Nazarín” (1959), adaptación de Benito Pérez Galdós, uno de sus escritores favoritos, y “Los Ambiciosos” (1959), co-producción franco-mexicana con la pareja María Félix y Gerard Philipe.

Tras dirigir “La Joven” (1960), drama realizado con producción estadounidense, Buñuel fue invitado por el gobierno español para dirigir “Viridiana” (1961). El film, una sátira religiosa con un enfoque pesimista del ser humano, se convirtió en un escándalo, siendo de nuevo censurado por la Iglesia católica. La película, protagonizada por Fernando Rey, Silvia Pinal y Paco Rabal, ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

“El Ángel Exterminador” (1962), película con Silvia Pinal de nuevo como principal protagonista, fue otra brillante sátira, ahora con la burguesía como punto de mira.

“Diario De Una Camarera” (1964), con Jeanne Moreau, adaptó de manera estupenda el libro homónimo de Octave Mirbeau. En 1965 rodó su última película mexicana, “Simón Del Desierto” (1965), una divertida sátira con la religión de nuevo como principal protagonista y el protagonismo de Francisco Reiguera.

Catherine Deneuve fue la hermosa protagonista de “Belle de Jour” (1967), drama erótico con ribetes surrealistas que se convirtió en uno de los títulos más sobresalientes de su carrera. Los años 60 concluyeron para Buñuel con “La Vía Láctea” (1969), film episódico sobre las vivencias de dos peregrinos.

Galdós volvió a ser adaptado por Buñuel en “Tristana” (1970), película protagonizada por Fernando Rey, Catherine Deneuve y Franco Nero. Rey fue un actor asiduo de Luis Buñuel y en casi todas sus apariciones la obsesión sexual fue la base de su comportamiento, por ejemplo en “Ese Oscuro Objeto Del Deseo” (1977), última película de Buñuel en la que empleó a dos actrices, Angela Molina y Carole Bouquet, para un único papel.

Con anterioridad Fernando Rey también había protagonizado “El Discreto Encanto De La Burguesía” (1972), película que consiguió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Buñuel, tanto en este título, como en “Ese Oscuro Objeto Del Deseo”, logró ser nominado al premio Oscar como mejor guionista.

Cuando le fue concedido este Oscar, George Cukor organizó una cena homenaje a Buñuel en noviembre del año 1972 a la que asistieron personajes tan importantes del mundo del cine como Alfred Hitchcock, George Stevens, John Ford, William Wyler, Robert Mulligan, Robert Wise, Billy Wilder o Rouben Mamoulian.

Su penúltima película como director, antes de “Ese Oscuro Objeto Del Deseo”, fue “El Fantasma De La Libertad” (1974), uno de sus títulos más vanguardistas.

Luis Buñuel falleció en Ciudad de México el 29 de julio de 1983 tras padecer cirrosis.
Tenía 83 años de edad.
Fue incinerado.

Libros biográficos sobre Luis Buñuel: “Luis Buñuel: Biografía Crítica” (1975), de Francisco Aranda; la autobiografía “Mi Último Suspiro” (1982), “Luis Buñuel: La Forja De Un Cineasta Universal (1900-1938)” (2013) de Ian Gibson…

Los Olvidados (1950)
Subida Al Cielo (1952)
Él (1953)
La Ilusión Viaja En Tranvía (1953)
Abismos De Pasión (1954)
Ensayo De Un Crimen (1955)
Nazarín (1959)
Viridiana (1961)
El Ángel Exterminador (1962)
Belle De Jour (1966)
La Vía Láctea (1969)
Tristana (1970)
El Discreto Encanto De La Burguesía (1972)
El Fantasma De La Libertad (1974)
Ese Oscuro Objeto Del Deseo (1977)

Hablando de últimas cenas y pajaritos🤭🤔🍽️

El escritor Francisco Umbral dijo de ella que era «una de las grandes actrices de España, que supo imponer su original y angulada personalidad a los esquemas horteras del cine español, » y la describió como una » mujer de una inteligencia ronca y bronca» y como una actriz «gloriosa». El crítico de cine Ángel […]

El escritor Francisco Umbral dijo de ella que era «una de las grandes actrices de España, que supo imponer su original y angulada personalidad a los esquemas horteras del cine español, » y la describió como una » mujer de una inteligencia ronca y bronca» y como una actriz «gloriosa». El crítico de cine Ángel Fernández-Santos escribió, en su necrológica para el diario El País, que «el nombre de Lola Gaos está asociado a muchos personajes de películas y espectáculos teatrales con riesgo político y de lucha por la libertad.» El Catedrático de Literatura Española Juan Antonio Ríos Carratalá la definió como una actriz » comprometida y luchadora, que aportó una tipología de personajes cuyo recuerdo nos prueba la importancia de los intérpretes de reparto (nunca secundarios).» Y para el director de cine Rafael Gordon, con quien trabajó en dos cortometrajes a principios de la década de los ochenta, Lola Gaos representaba «el escepticismo vivido, sentido, absoluto,» y en su opinión, era «una actriz que se adecuaba excepcionalmente al trabajo.»

Aún hoy, cuando han transcurrido veintiséis años de su muerte, muchos aficionados al cine seguimos recordando su rostro delgado y anguloso, de rasgos afilados, cortante como una navaja de afeitar; su cuerpo pequeño y delgado, y su voz absolutamente inconfundible, dura y árida, esa voz que la convirtió en una actriz única, a pesar de que nunca gozó de la popularidad incómoda que sí consiguieron otras actrices y otros actores coetáneos. Siempre dio el perfil de «mala» y de esta manera ha transcendido en el imaginario colectivo. Suele ser recordada por sus personajes irreverentes, violentos, sádicos, rebosantes de ira y rencor. Sus caracterizaciones más importantes estaban llenas de aristas, de recovecos, de dobles y, a veces, triples lecturas. Sin duda, la actriz se especializó en interpretar ese tipo de personaje que cae mal al espectador y, francamente, era tan buena actriz que mucha gente la identificaba con esas mujeres malvadas que, de manera tan genial, supo hacer suyas. No cabe ninguna duda de que Lola Gaos, como les ocurrió a otros muchos compañeros de profesión de la época, tuvo que trabajar en muchas películas de las llamadas «alimenticias», es decir, películas malas, carentes por completo de cualquier mérito artístico. Sin embargo, no es menos cierto, que muy pocas actrices o actores pueden presumir en su currículum de haber trabajado con directores de la categoría de Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem, José Luis Borau, José María Forqué o Luis Buñuel. Y muchos menos aún pueden vanagloriarse de haber participado en algunas de las películas más importantes de la historia del cine español, y estamos pensando en joyas de la talla de Viridiana, Tristana, El verdugo, Atraco a las tres, La Tía Tula, La Busca o Furtivos.

Dolores Gaos González-Pola nació en la ciudad de Valencia, el día dos de diciembre de 1921. Hija de una pareja formada por un gallego, José Gaos y Berea, natural de A Coruña, y una asturiana, Josefa González-Pola y Menéndez, natural de Gijón, que tuvieron catorce hijos, de los cuales sobrevivieron nueve. El padre, que trabajaba en Valencia como «jurista distinguido como conocedor del Derecho Hipotecario», en palabras de su hijo José, era un hombre extremadamente culto, librepensador e izquierdista, que supo transmitir a sus hijos su pasión por la cultura, por la música y por la libertad, así como el compromiso con los valores republicanos. Algunos de los hermanos de la futura actriz fueron destacadas figuras del pensamiento y las letras de su época. Así, por ejemplo, tenemos a su hermano José, discípulo del pensador Ortega y Gasset, catedrático de Lógica, y exiliado en México, donde terminó por convertirse en una figura intelectual de primer orden; o sus hermanos Vicente y Alejandro, ambos poetas destacados en la lírica de su tiempo; o Ángel e Ignacio, ambos escritores, además de actor, el primero, y traductor, el segundo. Como vemos, una familia con un profundo amor por la cultura. El cabeza de familia fue todo un referente en la ciudad de Valencia durante la Segunda República y la residencia familiar un lugar de peregrinaje para los intelectuales nacionales e internacionales que pasaban por la capital levantina. Escribe Ricard Bellveser en el diario El Mundo sobre este punto:

La casa de los Gaos, dado el número de hermanos y el carácter tolerante de su padre, era centro preferido de reunión de los amigos. Constantes son las referencias, las anécdotas, las historias y las alusiones que los escritores e intelectuales españoles y extranjeros, que pasaron por Valencia durante el tiempo que esta ciudad fue capital cultural de la República española, hacen de esta familia, tanto en sus diarios como en sus estudios. El propio Max Aub dedicó monografías a José y a Ángel , y los citan Luis Cernuda y Juan Gil-Albert con cariño y admiración.

El padre murió en 1939 en un campo de concentración francés en el Departement des Pyrénées-Orientales, Languedoc-Roussillon, al final de la Guerra Civil. Por este motivo, la familia, que se teme lo peor tras la victoria franquista, decide exiliarse en México. De hecho, varios hermanos son condenados a pena de muerte, aunque en el último instante, las condenas son conmutadas por cadena perpetua.

Durante su adolescencia en Valencia, el anhelo de la joven es estudiar medicina pero la Guerra Civil y la posguerra, con sus fusilamientos, sus exilios, su hambre perenne, su represión sistemática, y su franquismo asesino y cuartelero, no lo permitirán. Una vez establecida en México, entra en contacto con el mundo del teatro, y como para ser actriz no pedían otra cosa que no fueran las ganas y el talento, acaba como meritoria (lo que hoy en día conocemos como una becaria, o sea, que trabajaba sin cobrar) encima de un escenario.

En 1945 regresa a España y, al hacerlo, asume que ha de empezar desde cero y con todas las circunstancias adversas. Una vez en la casilla de salida, la joven actriz empieza a trabajar en el mundo del teatro, y pronto entra en contacto con algunas de las compañías más importantes del momento, como las de las actrices Mercedes Prendes o Mary Carrillo o la del actor Guillermo Marín. En el teatro, Lola Gaos participó en algunos montajes bastante interesantes para la época, como por ejemplo La casa de Bernarda Alba, de García Lorca, en 1950; Las viejas difíciles, de Carlos Múñiz, en 1966, El pelícano, de August Strindberg, en 1968 o ya en 1980, De San Pascual a San Gil , de Domingo Miras.

El día 28 de octubre de 1956, empieza a emitir en España la televisión. Muy pronto, apenas unos meses más tarde, Lola Gaos comienza a colaborar con esta nueva manera de entretenimiento, que prometía ser fecunda para aquellas actrices y actores con ganas de trabajar. A lo largo de su carrera participó en numerosos programas, series, obras de teatro, etc., y, por supuesto, como le ocurrió en el mundo del cine, tuvo ocasión de trabajar con los mejores del medio. Desde Chicho Ibáñez Serrador a Valerio Lazarov pasando por Jaime de Armiñán o Arturo Ruiz Castillo. A lo largo de toda su carrera participó en programas míticos de la televisión en España, como Historias para no dormir, Historias de la frivolidad, Estudio 1, Novelas, Fábulas, Tres eran tres, Lorca, muerte de un poeta, Las doce caras de Eva, y muchos, muchos más. De todo su trabajo para RTVE, merece la pena destacar su interpretación en la obra Medea, de Eurípides, que fue emitida en el programa Teatro de siempre, en diciembre de 1966, acompañada por otros dos grandes de la escena española, Agustín González y María Luisa Ponte. Ahora que es sumamente fácil poder visionar este programa, os recomiendo encarecidamente que no os perdáis esta maravilla.

En cuanto al cine, hemos de señalar que, a lo largo de su carrera, la actriz valenciana trabajó en más de cincuenta películas. Su primera incursión en este mundo, tuvo lugar en 1949 y se trató de un breve papel en una película hoy completamente olvidada: El sótano, dirigida por Jaime de Mayora y cuyo guión fue escrito por quien, años más tarde, sería Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela. En 1951, dos jovencísimos directores de cine que habían llegado a la industria cinematográfica hispana con la nada desdeñable intención de renovar el rancio y anquilosado cine español, le ofrecen un papel en la que va a ser su ópera prima: Esa pareja feliz, donde la actriz hace, precisamente, un papel absolutamente metacinematográfico, pues interpreta a una actriz que está rodando una película carca de CIFESA y se tira desde un balcón.

Desde entonces, y hasta 1988, año en que participó por última vez en un rodaje, trabajó en decenas de películas, en todos los géneros imaginables, y con algunos de los mejores directores de cine que ha dado este país. Algunas de las películas en que tuvo la fortuna de participar han entrado, por derecho propio, en la historia del cine. Es el caso, por ejemplo, de Viridiana, la primera obra que el genial Luis Buñuel dirigió en España desde su exilio mejicano tras la Guerra Civil y que se alzó con la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes en 1961. En esta extraordinaria película -la revista Rockdelux la incluyó en el puesto número cuatro en su lista de las mejores películas de la historia del cine español- Lola Gaos interpreta a Enedina, una de las pordioseras que acuden a la cena que ofrece Viridiana. Es inolvidable el momento en el que su personaje se levanta la falda como si estuviese haciendo una foto al grupo, algo que, por cierto, cabreó bastante al Vaticano y al régimen franquista. También es magistral su interpretación de Saturna, la criada, en Tristana, también de Buñuel.

No obstante, su gran papel en el cine es su único papel protagonista: Martina, la madre incestuosa de Furtivos. Esta película hubiera sido prácticamente imposible sin la presencia de Lola Gaos. José Luis Borau, director, actor, productor y coguionista de la película junto a Manuel Gutiérrez Aragón, tenía una idea para realizar su cuarto largometraje. Consistía en hacer una película protagonizada por Lola Gaos, en la que saliera un bosque y que fuera una crítica (solapada, pero crítica al fin y al cabo) al régimen franquista. En palabras del propio Borau, la película es «un cuento de hadas habitado por la crueldad y la corrupción».

Así resumía el crítico cinematográfico Diego Galán el argumento de esta película...

Asqueante burguesía de promesas y falsos progresos generacionales, poderes fácticos y minoritarias élites económicas, dianas preferidas del

Gran CALANDINO.


Ovidi furtivos somos todos 🏴‍☠️✊

José Luis López Vázquez
(Madrid, 1922 - 2009) Actor español de dilatada trayectoria profesional. Totalmente alejado del prototipo del galán, supo mantenerse en activo década tras década gracias a su sabiduría interpretativa, aunque no dispuso de muchas ocasiones para demostrar su valía. En los años 70 participó en comedias de escaso valor que aprovechaban la apertura de la censura y mostraban con un humor zafio la actitud sexual de los españoles; de ahí quedó la imagen típica de un López Vázquez enfadado y gesticulante. Es uno de los actores más prodigados en la historia del cine español: trabajó casi ininterrumpidamente desde el año 1953, participando a menudo en varias películas al año, hasta llegar a acumular los más de 220 títulos que componen su filmografía.

José Luis López Vázquez

José Luis López Vázquez entró en el cine como figurinista y diseñó los vestuarios de algunas películas, realizando al mismo tiempo ciertas actuaciones en el teatro. Su encuentro con Luis Escobar, director del Teatro María Guerrero, propició su debut profesional y su inclusión en el elenco de la compañía. En 1955 alcanzó su primer éxito en los escenarios con Una muchachita de Valladolid, con la compañía de Alberto Closas.

En el cine, en cambio, pese a un comienzo notable en Esa pareja feliz (1951), de Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem, todo apuntaba a una trayectoria de actor de reparto, dadas sus características físicas; su talento le posibilitó la participación en muchas películas, convertido en figura habitual del friso costumbrista desplegado por la mejor (El pisito, Atraco a las tres) y la peor comedia española. Rodó con todo títulos notables, como Plácido (1961) o El verdugo (1963). Fue Carlos Saura quien lo sacó de esa especie de atolladero interpretativo al ofrecerle el papel protagonista de Peppermint frappé (1967, con Geraldine Chaplin y Alfredo Mayo). A partir de entonces continuó su intenso trabajo habitual (rodó hasta doce películas en un solo año), pero cada vez en un cine de mayor calidad, con memorables composiciones.

En 1972 realizó una impresionante interpretación en el recordado cortometraje de Antonio Mercero La cabina, que mereció un Emmy. Dentro de una tan vasta filmografía, es casi imposible citar todos los títulos destacados; algunos de ellos son La prima Angélica (1973), La escopeta nacional (1978), La vaquilla (1985) y Soldadito español (1988). Una fuente de papeles memorables fueron las adaptaciones cinematográficas de obras literarias: con Antonio Drove rodó La verdad sobre el caso Savolta (1979), basada en la obra de Eduardo Mendoza; Mario Camus lo dirigió en su versión de La colmena (1982), de Camilo José Cela; y bajo la batuta de Pedro Olea participó en El maestro de esgrima (1992), según la novela de Arturo Pérez-Reverte.

Ya en los 90 trabajó para la televisión e intervino en películas como El largo invierno (1992), Todos a la cárcel (1993) y Memorias del ángel caído (1997). En sus últimos años vio premiadas tanto su trayectoria teatral (con el Premio Nacional de Teatro, que recibió en 2002) como su carrera cinematográfica, por la que mereció en 2005 el Goya honorífico.

Ojazos.

Muxus y adelanto,🥃🎥🚬


Que grupo es?
🏴‍☠️

Carta de ajuste de madrugada.

De madrugada...acabada la programación, sin previo aviso...poca gente lo sabía, era la censura de la dictadura (las buenas formas del Nacional Catolicismo) en los últimos años del Franquismo.


Zzzzzzz

 Anónimo
27/02/2021 10:01 pm
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Martes gustos y retoques...
Sobre la vida moderna al límite y sus derivados.
🏴‍☠️🎥🎞️🎬🎫


Temporada de OSOS...

Pim-pam- pum...🎥

 Anónimo
06/03/2021 8:35 pm
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Bon día, Bona tarda y Bona NIT.
Se pasó la semana viendo el NO DO aquel de los tiempos casposos y después de las emociones tan latentes del martes el SAINT salió huyendo 🏴💣🚬📢📽️🎥🎞️🎫🎭🎬

JIM JARMUSCH, SU ESTILO, SUS FRASES CÉLEBRES Y SUS PELÍCULAS MÁS IMPRESCINDIBLES

Maestro del cine indie americano, autor de varios títulos imprescindibles.

La edición de 2019 de Cannes la inauguró todo un maestro. Jim Jarmusch presentó ‘Los muertos no mueren’, junto a un reparto estelar donde destacan Bill Murray, Adam Driver, Tilda Swinton, Chloë Sevigny, Steve Buscemi, Danny Glover, Iggy Pop, Selena Gomez y Tom Waits. Todos quieren trabajar con él, al fin y al cabo hablamos de uno de los más influyentes creadores del cine americano desde los años ochenta. Es el gran emblema del cine indie, pero también el mejor ejemplo de cómo seguir siéndolo a los 66 años. Un creador irreverente e inconfundible que con su última película da una bofetada al consumismo a través de la risa y el cine de zombies. Pero hablamos de una carrera extraordinaria que sigue agigantándose a cada nueva película. En definitiva, una parada obligatoria para cualquier cinéfilo. Pero hagamos un resumen. Esto es todo lo que tienes que saber de Jim Jarmusch, al menos para empezar.

¿Quién es? Director y guionista, Jarmusch nació en Akron, Ohio, el 22 de enero de 1953. Además de dirigir y escribir en sus obras también ha llegado a producir, componer la música, montar e incluso a actuar en ellas. Hablamos de un hombre con la etiqueta de gran autor pero que nunca ha dejado de hacer el cine que ha querido, cambiando mucho de género y sin adentrarse nunca en una gran producción que le alejase de su propio camino. Pese a su fama, nunca ha renunciado a explorar el cine más experimental desde ‘Permanent Vacation’ hasta ‘Los límites del control’, pasando por los cortometrajes y el largo de ‘Coffee and Cigarettes’. Tiene una carrera repleta de obras de referencia del cine independiente. Aunque aquí solo detallamos cuatro de sus más conocidas, no podemos dejar de nombrar películas como ‘Down By Law’, ‘Mystery Train’, ‘Dead Man’ o ‘Solo los amantes sobreviven’. Sale hasta en 'Los Simpson'.

¿Señales de estilo?A tocado un poco todos los palos y sus películas son muy diferentes entre sí. Siempre abordan nuevos géneros, con lugares comunes y referentes conocidos para apropiarse de ellos y amoldarlos a su personal discurso. Muy influenciado por Wim Wenders o Yasujiro Ozu, siempre dijo que su intención era retratar los Estados Unidos con la visión de un extranjero, fusionar el cine europeo y el japonés con Hollywood. Sus películas suelen estar protagonizadas por hombres lacónicos, solitarios y callados que, poco a poco, se convierten en entrañables. Están perdidos en un mundo al que reacción con pasividad y tranquilidad pese a los acontecimientos. Sin embargo, en sus películas suele haber mucho viaje, movimiento y búsqueda. También es habitual que incluya referencias a obras de arte, especialmente musicales y a otras películas. Por ejemplo, en la reciente ‘Los muertos también mueren’, una tumba lleva el nombre del gran cineasta Samuel Fuller.

JIM JARMUSCH, SU ESTILO, SUS FRASES CÉLEBRES Y SUS PELÍCULAS MÁS IMPRESCINDIBLES

Maestro del cine indie americano, autor de varios títulos imprescindibles.

La edición de 2019 de Cannes la inauguró todo un maestro. Jim Jarmusch presentó ‘Los muertos no mueren’, junto a un reparto estelar donde destacan Bill Murray, Adam Driver, Tilda Swinton, Chloë Sevigny, Steve Buscemi, Danny Glover, Iggy Pop, Selena Gomez y Tom Waits. Todos quieren trabajar con él, al fin y al cabo hablamos de uno de los más influyentes creadores del cine americano desde los años ochenta. Es el gran emblema del cine indie, pero también el mejor ejemplo de cómo seguir siéndolo a los 66 años. Un creador irreverente e inconfundible que con su última película da una bofetada al consumismo a través de la risa y el cine de zombies. Pero hablamos de una carrera extraordinaria que sigue agigantándose a cada nueva película. En definitiva, una parada obligatoria para cualquier cinéfilo. Pero hagamos un resumen. Esto es todo lo que tienes que saber de Jim Jarmusch, al menos para empezar.

¿Quién es? Director y guionista, Jarmusch nació en Akron, Ohio, el 22 de enero de 1953. Además de dirigir y escribir en sus obras también ha llegado a producir, componer la música, montar e incluso a actuar en ellas. Hablamos de un hombre con la etiqueta de gran autor pero que nunca ha dejado de hacer el cine que ha querido, cambiando mucho de género y sin adentrarse nunca en una gran producción que le alejase de su propio camino. Pese a su fama, nunca ha renunciado a explorar el cine más experimental desde ‘Permanent Vacation’ hasta ‘Los límites del control’, pasando por los cortometrajes y el largo de ‘Coffee and Cigarettes’. Tiene una carrera repleta de obras de referencia del cine independiente. Aunque aquí solo detallamos cuatro de sus más conocidas, no podemos dejar de nombrar películas como ‘Down By Law’, ‘Mystery Train’, ‘Dead Man’ o ‘Solo los amantes sobreviven’. Sale hasta en 'Los Simpson'.

¿Señales de estilo?A tocado un poco todos los palos y sus películas son muy diferentes entre sí. Siempre abordan nuevos géneros, con lugares comunes y referentes conocidos para apropiarse de ellos y amoldarlos a su personal discurso. Muy influenciado por Wim Wenders o Yasujiro Ozu, siempre dijo que su intención era retratar los Estados Unidos con la visión de un extranjero, fusionar el cine europeo y el japonés con Hollywood. Sus películas suelen estar protagonizadas por hombres lacónicos, solitarios y callados que, poco a poco, se convierten en entrañables. Están perdidos en un mundo al que reacción con pasividad y tranquilidad pese a los acontecimientos. Sin embargo, en sus películas suele haber mucho viaje, movimiento y búsqueda. También es habitual que incluya referencias a obras de arte, especialmente musicales y a otras películas. Por ejemplo, en la reciente ‘Los muertos también mueren’, una tumba lleva el nombre del gran cineasta Samuel Fuller.

Con estos dos tipos al fin del mundo.



Se cumplen 22 años del estreno de Ghost Dog, el camino del samurái, la primera colaboración entre Jim Jarmusch y Wu-Tang Clan. Durante estas dos décadas, varios miembros del colectivo de Staten Island y el director de Ohio han seguido trabajando juntos en varios proyectos, demostrando que para Jarmusch hay vida más allá del rock.

Alrededor de la mesa toman té RZA y GZA. Hablan sobre hierbas medicinales: la cafeína está pasada de moda. En ese momento llega Bill Murray vestido de camarero. Se ofrece para llenar sus tazas. Cuando es advertido de que el café puede provocar delirio, decide beber directamente de la cafetera. Este cortometraje, de unos escasos siete minutos, pertenece a la película Coffee and Cigarettes (2003), obra de Jim Jarmusch. Podría parecer aleatorio conformar un elenco con Murray y los miembros de Wu-Tang Clan. Pero solo si se desconoce la relación entre Jarmusch y el colectivo de Staten Island.

En el corto, RZA, líder del grupo, lleva puesto un gorro de Ghost Dog, el camino del samurái (1999), también obra del director de Ohio. Esta última cinta, que cumple veinte años en 2019, fue la primera colaboración entre Jarmusch y un miembro de Wu-Tang. En concreto: RZA compuso la banda sonora de esta película que protagoniza Forest Whitaker.

«Escucho a Wu-Tang desde siempre. Mientras trabajaba en Ghost Dog, entré en un período intensivo de escucha de hip-hop. Tenía en mente la idea de pedirle a RZA que compusiera una banda sonora para mí. No lo conocía y no sabía cómo entrar en contacto con él. Hablé con amigos que viven en Nueva York«, explicó el director en una entrevista para Cahiers du cinéma realizada en 1999, con motivo de la promoción de la cinta. «El film ya estaba terminado. Se lo pasé, y dijo: ‘Me gusta, puedo hacerlo’. Luego se fue. Me quedé sin noticias durante semanas, sin posibilidad de comunicarme con él, que vive recluido, en una existencia fantasmal, casi como un criminal. Al final me llamó para decirme: ‘Tengo la música’ «.

22 años después del estreno de GHOST DOG, la recuperamos junto a COFFEE AND CIGARRETTES y el resto de las colaboraciones entre Jim Jarmush y Wu-Tang Clan: así colisionaron el cine indie y el hip-hop.

En esa cita, que tuvo lugar a las tres de la mañana en una camioneta en el centro de Manhattan, Jarmusch supo que el trabajo de RZA -que solo había visto la película una vez- era perfecto. «Escuchaba esa música suspendida, increíble, y recomenzó el pequeño juego. Me decía: ‘Haz lo que quieras, córtala si es necesario, ponla donde te parezca, ya te daré más en unos días’ «, explicó el director.

Si se revisa la filmografía de Jim Jarmusch se tendería a relacionarle con el rock. Ya sea por la aparición de Tom Waits e Iggy Pop en obras como Bajo el peso de la ley (1986) o Dead Man (1995), respectivamente; por el documental que dedicó en 2016 a The Stooges, –Gimme Danger (2016)-; por el que realizó sobre Neil Young y Crazy Horse –Year of the Horse (1997)-; o por su interés hacia ciudades tan importantes para la historia del rock norteamericano como el Memphis de Elvis, lugar en el que ambientó Mystery Train (1989). Pero a la obra de Jarmusch no solo la atraviesa un interés por el rock, como ocurre con el legado de otros directores estadounidenses como Martin Scorsese, sino que desde finales de los noventa y gracias a su vínculo con Wu-Tang —y en especial con RZA—, es fácil encontrar señas de su interés por el rap.

Wu-Tang Clan y la idea que Jarmusch tenía para Ghost Dog guardan una serie de puntos en común, como son el interés por la cultura oriental, las películas de artes marciales y las calles de Nueva York. Nadie como RZA, que hace un pequeño cameo en el film, podía entender el sonido que el director buscaba para su obra. En este collage posmoderno, Jarmusch mezcla a la mafia italiana con un asesino a sueldo influido por el Hagakure (1915) y la disciplina de los samuráis, se deja inspirar por El silencio de un hombre (1967) de Jean-Pierre Melville y muestra cómo influyen en la obra referencias tan dispares como el libro japonés Rashomon, Betty Boop, Félix el Gato, Rasca y Pica o el Pájaro loco. «Yo quería integrar elementos diversos, que revistieran todos una cierta importancia para mí –films de género, libros, melodías musicales– y trabajar sobre ellos como sobre una materia nueva«, argumentó Jarmusch.

Además de ese conjunto dispar de referencias, Jarmusch también se sirvió del imaginario creado por el grupo de Staten Island para escribir el guion. En 1993, el sonido imperante en el hip-hop era el g-funk de la Costa Oeste, encabezado por Dr. Dre y Snoop Dogg. Pero eso cambió cuando, ese mismo año, se lanzó Enter the Wu-Tang (36 Chambers), en el que se entrelazaban con naturalidad los sampleos de sonidos de películas de artes marciales con los de temas de soul.

RZA, productor y principal responsable de Enter the Wu-Tang, logra envolver las letras de sus compañeros con ritmos oscuros, perfectos para acompañar storytellings sobre las peligrosas calles de Nueva York. Este disco fue un primer paso para adaptar los oídos del público a proyectos como Illmatic (1994) de Nas o The Infamous (1995) de Mobb Deep. Los nueve de Staten Island lograron que el sonido predominante pasase a ser el de la Costa Este. Y también permitió a los miembros del grupo lanzar sus carreras en solitario, con referencias como Liquid Swords (1995), de GZA, o Only Built 4 Cuban Linx (1995), de Raekwon.

Cigarrillos, café y otras mezclas
Después de Ghost Dog, la siguiente colaboración entre Wu Tang y Jarmusch fue la ya mencionada Coffee and Cigarettes en la que los primos GZA y RZA se encarnan a sí mismos, brindan por Wu-Tang y se encuentran con Bill Murray de incógnito.

Tras esta pieza, hay que dar un salto en el tiempo para encontrar la tercera unión entre ambos. En Paterson (2016) mientras el protagonista (Adam Driver), poeta y conductor de autobuses de Paterson, New Jersey, da un paseo con su perro, escucha a alguien rapeando en una lavandería: «They call me Paul Laurence Dunbar/ a paradox of stray shots and gun bars». Es Method Man, uno de los miembros más populares del grupo —capaz de sacar adelante How High (2001), una de las obras imprescindibles de cualquier genealogía de fumadores de cannabis, o ser parte de la atemporal The Wire (2002-2008)—, que aprovecha el tiempo que tarda en centrifugarse su colada para reivindicar la figura de un poeta afroamericano en la ciudad de William Carlos Williams.

Pero el binomio formado por Wu-Tang y Jim Jarmusch no se queda en el celuloide. En 2005, salió al mercado un disco titulado Wu-Tang Meets the Indie Culture, en el que el director prestaba su voz a los tres interludios del álbum. Su aparición, calificada por el medio musical Pitchfork como «extrañamente pretenciosa«, se combinaba con canciones en las que aparecían miembros de Wu-Tang Clan, como GZA, RZA o U-God, y raperos underground ajenos al grupo.

Paterson es la última colaboración entre existente hasta el momento, pero en el futuro cercano llegarán más trabajos conjuntos. The Dead Don’t Die, la nueva cinta de Jarmusch, inaugura el Festival de Cannes. Esta cinta sobre zombis contará con un elenco formado por intérpretes habituales del director, como Bill Murray, Adam Driver, Tilda Swinton, y RZA, que será parte de la decimotercera cinta del de Ohio. Además de esa película, dos décadas después del estreno de Ghost Dog, el líder de los Wu-Tang ha confirmado que está trabajando en una secuela de la original, de la que Forest Whitaker y Jim Jarmusch también serán parte, aunque de momento poco más se sabe poco de este proyecto.

En la historia de la música estadounidense, los grandes avances han sido liderados por la creatividad y el talento de afroamericanos, en campos como el jazz, el rock o el rap. Jarmusch comprende que el rap es un género tan importante para entender el presente como otros más aceptados por la crítica más anquilosada. Si el director de Ohio iguala el hip-hop con cualquier otro estilo musical es porque entiende que los textos de este campo merecen el mismo respeto intelectual. Una perspectiva que cada vez sorprende menos: un ejemplo es el Pulitzer en la categoría musical que recibió Kendrick Lamar en 2018. El rapero de Compton se convirtió en el primer artista alejado del jazz o de la música clásica en lograr ese reconocimiento. Jim Jarmusch ha entendido la importancia de este género, al que confiere un valor que muchos niegan y que, al igual que él, nació fuera de la industria para acabar siendo una parte imprescindible del sistema.

Os recuerda ALGO?
Sensaciones de principio a fin...


Koniec.
Gato Negro o gato Blanco🏁🎞️🎥👈🍀👉


EduKadores💣😎🚬🏴
Presente continuo prometedor.
Nodo Time✋

Muxus!!!
🎥✊☝️♥️🏴‍☠️

Nómadas del tiempo sin más...

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